jueves, 24 de abril de 2014

ENFERMEDADES / EJERCICIO FÍSICO / RESULTADOS


Todos sabemos que la práctica del ejercicio físico  nos ayuda a fomentar una vida equilibrada, sobre todo si la asociamos a una alimentación saludable y a buenas horas de descanso. En los últimos 20 años se ha investigado mucho y se ha conseguido información para mejorar muchas técnicas de entrenamiento físico, al mismo tiempo que han surgido una gran cantidad de nuevas técnicas de entrenamiento que han  contribuido a aumentar el abanico de posibilidades para que se pueda lograr una mejoría de la   condición física de las personas de forma más segura y efectiva. Estando atentos a todas estas posibilidades, es importante tener en cuenta los resultados individuales de la aplicación de dichas técnicas en las más distintas poblaciones. Si enfocamos el  tema a las poblaciones especiales que padecen alguna clase de enfermedad, y donde se está procediendo a la aplicación de terapias físicas, lo primero que se debe tener en cuenta es la individualidad de cada persona. Cada persona es un mundo completamente diferente, y de cara a un tratamiento basado en ejercicios físicos, las respuestas pueden ser muy distintas de un individuo a otro. Esta regla también es importante para las personas sanas que practican actividad física.
La actividad física proporciona una inmensa cantidad de estímulos al cerebro que,  a su vez, será capaz de reprogramar las funciones cognitivas, e incluso de cambiar el ADN de las células. Al empezar con la práctica del ejercicio físico, el cerebro reprograma todas las respuestas celulares y las funciones de todo nuestro cuerpo; pero para que nuestro metabolismo pueda asimilar dichos cambios y hacer que éstos hagan parte de nuestro estilo de vida, es fundamental tener en cuenta el factor  tiempo.
Dentro de un entrenamiento físico, a veces se espera un determinado resultado o algunas respuestas a dichos ejercicios que en ocasiones no llegan con la facilidad esperada. Si el planteamiento de los ejercicios y su aplicación son correctos, es importante dar atención a un aspecto que muchas veces pasa desapercibido: el tiempo de adaptación del individuo a los estímulos proporcionados y las respuestas celulares a los mismos.
Al aprender algo nuevo algunas células nerviosas se ponen en marcha y consumen mucha energía.  
En el momento en el que el aprendizaje se fija en el cerebro, la persona en cuestión pasa a repetir lo que ha sido aprendido sin apenas esfuerzo, pero la repetición de los movimientos y las costumbres son controladas por los ganglios basales, y a sus neuronas “no les gusta” aprender cosas nuevas.

Cuando se aprende algo nuevo se liberan grandes cantidades de Dopamina.

La Dopamina es un neurotransmisor  que tiene como funciones principales proporcionar energía mental, mejorar la atención, controlar los impulsos, la motivación, la determinación,  el movimiento, la memoria, recompensas agradables, el comportamiento y la cognición, la atención, el sueño, el humor, el aprendizaje, la inhibición de la prolactina (hormona que aumenta la secreción de la leche de la glándula mamaria).

El cerebro procesa cada acción que realizamos, por este motivo existen movimientos o acciones que desenvolvemos sin darnos  cuenta muchas veces, debido a la mecanización de dichas acciones. En todo que hacemos durante el día, nuestro cerebro ya tiene calculado, asumido y controlado la mayor parte de las cosas: apagar las luces, cerrar la puerta del coche, cerrar la nevera, la costumbre de ir a entrenar al gimnasio, la costumbre de ser sedentario, etc. En el momento que cambiamos nuestros hábitos o algunas de nuestras actividades, el cerebro necesita evaluar, procesar, registrar y proceder en dicho cambio, todo ello con el objetivo de ofrecernos el mejor servicio. Para que estos cambios pasen a hacer parte de nuestras vidas,  es necesario que la nueva  acción se repita una y otra vez, y que nuestro cerebro recalcule y mecanice los nuevos estímulos transformándolos de acción de conducta a rutina. Este cambio puede tardar entre 18 a 260 días, según la persona, además de que es necesario que las nuevas tareas se automaticen durante una media de 60 a 70 reincidentes días. Pero también es importante recordar que lo mismo pasa con las malas costumbres, pues es como decir que todo se entrena y el cerebro también  necesita  tiempo para asimilar los malos hábitos. También es fundamental dar una especial atención a la enzima AMPK,  que es un regulador metabólico y auxilia a los músculos en el consumo de azúcar y de oxígeno.

                                  -  AMPK  = - MOVIMIENTO = + PEREZA
                                 +  AMPK  = + MOVIMIENTO = - PEREZA

A la hora de tomar decisiones  en la presencia de comportamientos selectivos,  la corteza prefrontal autoriza o se abstiene, y ante una situación de rutina, ésta es inhibida.   Hay muchas personas que empiezan un programa de actividad física, pero no tienen la debida paciencia para dejar que ocurra la readaptación metabólica y lograr así  los resultados. Al final de un corto espacio de tiempo, se ven igual que cuando habían empezado. No notan ninguna mejoría física, pero tampoco se preocupan en observar los avances en su salud que este corto tiempo de entrenamiento les ha proporcionado; su enfoque es meramente estético. Muchos se desaniman, tiran la toalla y vuelven a su vida sedentaria. Es fundamental tener paciencia, constancia, seriedad y respetar el tiempo de reacción de su cuerpo al ejercicio físico.
Éste es uno de los motivos por los cuales muchas personas que participan en programas antiobesidad no consiguen los resultados esperados.
Es de suma importancia dar tiempo a que el cerebro se adapte a la nueva situación y  reprograme sus tareas en función del cambio presentado , puesto que mismo en los casos de intervenciones quirúrgicas de reducción de estómago o en los programas antiobesidad, el cerebro del individuo seguirá enfocado en desarrollar el control  metabólico de una persona obesa durante un cierto tiempo, mismo que en un corto espacio de tiempo ésta haya  perdido muchos kilos y que haya pasado a mantener una vida saludable.
Un cerebro que  durante toda la vida ha estado acostumbrado a trabajar solventando  situaciones importantes debido al sobrepeso o a la obesidad (taquicardias, hipertensión, diabetes, problemas cardíacos, etc.), no cambiará sus respuestas tan rápidamente. Éste necesitará tiempo para tener la seguridad de que la nueva situación pasará  a ser una rutina en la nueva vida sana de la persona que experimentó el cambio. Otro de los factores que son muy relevantes en estos casos es la utilización de los fármacos que normalmente las personas con esa clase de enfermedad suelen tomar (fármacos para la hipertensión, para la retención de líquidos, para perder peso, etc.). Al iniciar un programa de actividad física, con el tiempo estos fármacos podrán dejar de ser necesarios, pero es esencial que pase el tiempo pertinente para que el cerebro del individuo procese la nueva información y que esté definitivamente seguro de que ya no existe ninguna anomalía, al mismo tiempo que el ejercicio físico haya conseguido eliminar los radicales libres ocasionados por los fármacos.
Tanto en los casos de intervención quirúrgica de reducción de estómago, como en los programas de reducción de peso basados en dietas, o en los programas que son basados en dieta y ejercicio físico, es primordial educar a las personas para que éstas consigan tener y mantener una buena salud no sucumbiendo al desánimo y al abandono de sí mismas otra vez. Mantener la costumbre de practicar actividad física juntamente con una buena dieta es fundamental. Es importante tener  paciencia y a la vez ser constante para conseguir resultados.  

En los casos de intervenciones quirúrgicas de reducción de estómago, la actividad física debería estar presente antes y después de la intervención. Se debería educar al paciente de manera  que éste empiece un programa previo a la intervención, es decir, que cumpla algunos requisitos para ser intervenido: que esté haciendo una dieta, que esté desarrollando un programa de actividad física, y que antes de la intervención haya bajado algo de peso. Ésta sería una manera interesante de estimular el metabolismo de ese individuo para un cambio de actitud en su vida, cosa que le facilitaría bastante una vez intervenido, pues su cerebro ya estaría preparado para la nueva situación. De ser así, estoy convencido de que el éxito en la bajada de peso de las personas obesas que acuden a las intervenciones aumentaría significativamente. 




jueves, 10 de abril de 2014

LA ACTIVIDAD FÍSICA Y EL ESTRÉS: LAS SEÑALES QUE NO VEMOS

El estrés puede desencadenar muchas enfermedades, tanto en las edades tempranas, como principalmente en las edades adultas.  Muchas veces podemos haber estado padeciendo estrés desde mucho antes de darnos cuenta de ello, y ese hecho puede haber pasado con un gran número de personas, pudiendo estar acompañándolas  toda la vida sin que se den cuenta. Solemos hablar del estrés como algo totalmente normal y cotidiano; padecer  esta enfermedad está socialmente aceptado al igual que fumar, pero tanto uno como  otro pueden provocar problemas muy importantes para la salud, además de ser grandes socios y de complementarse  a la perfección. En los días de hoy, existen muchos fármacos químicos para los efectos que el estrés ocasiona en la salud, pero el único fármaco realmente capaz de curar esta enfermedad, además de sus efectos, es la actividad física y el deporte, acompañados de una alimentación sana, balanceada, horas de sueño pertinentes para que el individuo se sienta descansado, y una vida libre de malas costumbres. Es fundamental tener en cuenta que cuanto antes se empiece la práctica del ejercicio físico y de una alimentación equilibrada, mejor. Y eso también, y sobre todo, se aplica a los niños. Es de sentido común pensar que si hacemos ejercicio físico desde las primeras edades fomentaremos una vida más equilibrada, con una gran posibilidad de que ésta esté libre de problemas de salud, tanto en la infancia, como en adolescencia o en las edades adultas. Estando en tratamiento de alguna enfermedad, el estrés supone un hándicap importante en la recuperación de la misma, pues su presencia dentro del proceso de recuperación dificultará dicho procedimiento debido a que inhibe el sistema inmune y ocasiona la bajada de las defensas de la persona que lo sufre, aumentando de una forma desmesurada la posibilidad de tener otras enfermedades o recaídas. En casos como los de la recuperación de una enfermedad, la práctica de ejercicio físico controlado y direccionado a las necesidades de la persona en cuestión podrá ayudar en su recuperación.
Una gran cantidad de las enfermedades que conocemos son ocasionadas por un mal estilo de vida y, en su gran mayoría, se desarrollan a lo largo tiempo. Son silenciosas y cuando se manifiestan, muchas veces se presentan de una forma muy agresiva. Es el caso del estrés, la hipertensión, algunos problemas cardiacos y muchas otras. Es importante que desaprendamos ciertas costumbres que nunca nos hemos preguntado por qué las asumimos. Si nos paramos a pensar, eso se remonta a las primeras edades, cuando a los niños desde muy pequeños, en la mayor parte de los casos, se les proporciona un gran estrés sin que se perciba. Muchos comportamientos de los adultos frente a los niños son cuestionables. Me refiero a niños de todas las edades, pero principalmente en las primeras edades. Los niños observan todo y estudian a los mayores constantemente. Es de suma importancia  que también aprendamos a observarles, pero no sólo las señales fundamentales que ellos manifiestan de una manera clara (hambre, sueño, etc.), sino aquellas  referencias más sutiles que ellos nos facilitan en cada momento. Muchas veces los adultos estamos insistiendo a un niño para que repita palabras, o que aprenda cosas, y eso es normal, pero es importante que estemos atentos a que ése realmente sea el momento más oportuno para hacerlo.  Algunas personas  hablan con los niños  con un tono de voz muy  alto, y se olvidan de que estos pequeños tienen una tremenda sensibilidad sensorial, y que en la ausencia de alguna anomalía auditiva, son capaces de escuchar en tonos muy, muy bajos.
Los niños también se agobian, se enfadan, son altamente sensibles a todo, y sobre todo, también se estresan, aunque mucha gente piense que esto no pasa. Lo más curioso es que cuando un bebé que apenas sabe hablar se enfada por algún motivo, los adultos se ríen por parecerles algo gracioso y no lo toman en serio, y la mayor parte de las veces siguen insistiendo en la misma acción móvil del enfado del bebe. Ésta es una manera muy  típica de fomentar estrés al pequeño. Lo más inteligente, en situaciones parecidas,  es dar atención al motivo del enfado y respetarle no repitiendo la acción. También es interesante estar atentos a las situaciones donde las informaciones se colapsan; es decir, televisión encendida con volumen alto, varias personas hablando a la vez, teléfono sonando, personas desplazándose en el ambiente, más de una persona llamando al nombre  del bebe requiriendo su  atención…Son típicas situaciones que son capaces de facilitar estrés al bebe, y que podrían ser evitadas.    
A medida que el niño va creciendo, seguirá facilitándonos muchas señales.
Desde las primeras edades es fundamental enseñar el equilibrio a los niños en todos los sentidos. Enseñarles, por ejemplo,  la costumbre de despertarse con tiempo suficiente a que no tengan que levantarse de la cama corriendo, que no necesiten  desayunar con velocidad y que no tengan que salir corriendo de casa para no llegar tarde a clase. Educarles para los deberes de casa, y los tiempos utilizados para estudiar.
Es menos estresante para nuestra salud dormir una hora menos, y tener una hora a más de tiempo para poder desayunar y preparar el día con más tranquilidad.
Desde luego los que dejan todo para la última hora nunca tendrán  tranquilidad ni equilibrio, puesto que siempre estarán corriendo detrás del tiempo que ya pasó.  De seguir así, cuando sean adultos, esa actitud ya será una constante en su vida, y lo más normal es que estas personas se hayan acostumbrado a vivir de esa manera, siempre corriendo, y que padezcan estrés sin saberlo, y desde hace mucho tiempo. Pero en los tiempos que corren esto sería una situación normal.
¿Será que nos hemos acostumbrados a estar estresados desde pequeños y nunca hemos dado cuenta de ello?
Desaprender procedimientos impuestos que carecen de un objetivo lógico es algo fundamental, pues si recordamos las situaciones anteriormente citadas, muchas personas pueden tener el estrés ya reflejado en su ADN, pues lo padecen desde las primeras edades sin saberlo. De ahí muchas veces el motivo por el que algunas personas se ponen enfermas con extremada  facilidad, máxime si añadimos la falta de actividad física, una mala dieta y los vicios. Cuando existen problemas hay que buscar soluciones, pero es imprescindible conocer la procedencia de la anomalía y los motivos por lo cuales ésta se ha manifestado; y en la solución de la misma, es primordial tener en cuenta todos los factores involucrados.   




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