martes, 14 de mayo de 2013

EL EQUILIBRIO: LA IMPORTANCIA DEL SISTEMA VESTIBULAR EN EL MOVIMIENTO (neurofisiología deportiva)


Cuando pensamos en equilibrio nos suele venir a la cabeza la imagen de estar de pie apoyados sobre una de las piernas, pero tener equilibrio va mucho más allá que eso. Estar equilibrado es algo esencial, pues sirve para  proporcionarnos  calidad de vida; mas el equilibrio se debe trabajar, y es posible incrementarlo  por medio de ejercicio físico y de los estímulos externos. Cuanto más nos movamos, mayor será la cantidad de impulsos que estaremos  proporcionando a nuestro cerebro. De otra parte, es cierto que hay  mucha gente a la que le gusta ir al gimnasio y sudar la gota gorda, cosa que está muy bien dentro y cuando sea un entrenamiento equilibrado, pero también es importante proporcionar a nuestro cuerpo otras clases de estímulos que puedan favorecer una mejor armonía, como por ejemplo las clases de Pilates, las de Yoga, de estiramientos, las de reeducación postural y los  trabajos que puedan dar un diferente enfoque a la musculatura, al mismo tiempo que servirán para invitar al cerebro a encarar diferentes desafíos. Esto no quiere decir que uno tenga que dejar de practicar la actividad que le guste, sino estar abierto a nuevas posibilidades y añadirlas a su agenda de entrenamiento. Los cambios  son siempre positivos, pues excitan el cerebro y nos proporcionan diferentes enfoques en todos los sentidos.
Las actividades con las cuales es posible entrenar el equilibrio estimulan de interesante manera al sistema vestibular, que es el sentido de la movilidad que procesa la información respecto a la fuerza de gravedad y el  movimiento, en estrecha asociación con los sistemas  propioceptivo  y visual.

El sistema vestibular se encuentra en el oído interno y revela el movimiento a través del aparato otolítico,  formado por el utrículo (1)  y el sáculo (2), que se responsabilizan de las funciones estáticas, detectan la posición de la cabeza y del cuerpo en el espacio, controlan la postura y registran los movimientos lineales en el plano horizontal naso occipital, es decir, hacía delante y hacia atrás. Es muy difícil practicar algún deporte en ausencia del sistema vestibular.
A medida que los niños crecen, las sinapsis neuronales se incrementan de acuerdo con los estímulos que reciben, al mismo tiempo que el sistema vestibular se va afinando. Cuanto mayor es la cantidad de desafíos que proporcionamos a nuestro cerebro por medio del movimiento vía ejercicio físico, mejores serán las capacidades de acción de nuestro sistema vestibular  y, al mismo tiempo, fomentaremos una buena postura corporal,  evitando muchos posibles  problemas de salud relacionados con las caderas, la espalda y, en particular, con los cervicales.
Igual de importantes son los canales semicirculares, que detectan los cambios en la dirección de la velocidad de aceleración y desaceleración angular tridimensional. Dentro podemos encontrar  las endolinfas (3)  y las células ciliadas  (4), que se desplazan según el movimiento de la cabeza transmitiendo impulsos hasta las partes específicas del cerebro. 
Cualquier movimiento de cabeza estimula alguna combinación de células  ciliadas receptoras vestibulares. Los canales y los órganos  otolíticos (sáculo y utrículo) trabajan juntos para una percepción adecuada de la posición. Es la relación de ubicación de uno dentro del mundo.
Sería meramente imposible jugar al futbol sin el auxilio del sistema vestibular.
¿Podéis imaginar la frenética actividad cerebral, en especial del sistema vestibular, en el instante en el que un bailarín esté desarrollando su actividad,  justo en el momento de las de piruetas? Al dar una pirueta, el bailarín debe utilizar el brazo como impulso para que el cuerpo gire en torno a sí mismo. La cabeza desarrolla el trabajo más importante, puesto que el bailarín debe fijar la mirada en un punto y, dentro de ese movimiento, la cabeza debe ser la última en salir y la primera en llegar, y en el momento de retorno la mirada debe estar marcando el mismo punto de la salida. En la danza, la cabeza es la que marca la pirueta y proporciona el equilibrio práctico a todo el cuerpo; es uno de los momentos donde mejor podemos entender la importancia del sistema vestibular en el equilibrio y en la postura. Al contemplar  a un bailarín dando 3, 4, 5 o más piruetas, sin salir del mismo eje, y terminando el ejercicio con la velocidad debida y en la dirección que quiere, sin perder el ritmo de la música, sin marearse y, lo más importante, sin perder el  equilibrio, nos damos cuenta de la maravillosa máquina que es el cuerpo humano.
¿Qué decir de los patinadores de hielo, con sus incontables piruetas?
El sistema vestibular interviene también en el control de la postura, en la habilidad de asumir diferentes posiciones contra la gravedad, en el tono muscular, en la coordinación motora bilateral, en la rectificación de la posición de la cabeza en respuesta a los movimientos y la gravedad, en la destreza para proyectar órdenes de acción en el espacio y en el tiempo, en el desarrollo del lenguaje, en el control de los movimientos de equivalencia de los ojos en la estabilización del campo visual (control óculo  motor). El último punto es bastante estimulado  cuando vamos en bicicleta o en moto.
Por otro lado, si el oído interno o el cerebro sufren alguna clase de accidente o son afectados por alguna enfermedad, pueden presentarse desórdenes vestibulares. Entre estos desordenes están el vértigo posicional, el mal de Miniere (5), las infecciones en el oído interno, los daños causados por golpes en la cabeza, etc.     
Es importante tener en cuenta que dentro del equilibrio están involucradas varias acciones que hacen parte de la naturaleza humana, al mismo tiempo que es sustancialmente importante decir que para describir todas las funciones  del sistema vestibular  necesitaríamos muchas más  páginas. El sistema vestibular es fundamental para  la práctica de la actividad física y de los deportes, pero a su vez, la práctica de estas actividades es de suma importancia para afinar este procedimiento neurofisiológico; de ahí la importancia de moverse. Es muy importante que encaremos la práctica de actividad física no solo como una manera de mantener la forma, sino también de combatir importantes enfermedades y/o para la prevención de posibles problemas físicos, y sobre todo, de incrementar nuestra inteligencia.           


1. Pequeña vesícula aplanada transversalmente pegada a la fosita semiovoídea.
2. Pequeña vesícula redondeada pegada a la fosita hemisférica. Está situado por debajo del utrículo,  
3. Líquido contenido en el oído interno que engloba el laberinto membranoso, que es compuesto  por el utrículo y el sáculo, los canales semicirculares, el conducto coclear, el saco endolinfático, conducto utriculosacular, y el conducto reuniens.
4. Receptores  que generan el impulso nervioso que llega al centro de audición del cerebro.
5. Afecta al oído interno: episodios periódicos de vértigos, pérdida progresiva de audición, súbita aparición de náuseas, zumbido en los oídos y sensación de que todo da vueltas. Los síntomas de esa enfermedad tanto pueden ocurrir diariamente, como presentarse una sola vez al año.       


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