miércoles, 5 de diciembre de 2012

COMO EL EJERCICIO FISICO PUEDE INCREMENTAR LA INTELIGENCIA DE LOS NIÑOS.


Es sabido que el deporte  y la actividad física son de las mejores cosas que se recomiendan para fomentar una vida sana. Se recomienda el ejercicio físico por los varios efectos positivos que ejerce sobre nuestra salud y para la prevención de muchas enfermedades. La alimentación saludable va de la mano con la actividad física, y son el eje fundamental para que nuestro cuerpo pueda mantenerse sano. Por fortuna, en los días de hoy, existe una gran cantidad de campañas informativas que facilitan estos consejos a todas las personas,  en todas las partes del mundo. Estos consejos van en el sentido de proporcionar una evidencia científica a todas las personas para que abandonen la vida sedentaria y la alimentación  hipercalórica,  y asuman un estilo de vida más saludable.
En todo este contexto, una población muy importante y que carece de muchos cuidados y atención, se empieza a tener en cuenta: la de los niños.  Las campañas informativas enfocadas a la obesidad infantil y al sedentarismo que se hacen en todo el mundo aún son muy incompletas. Desafortunadamente una inmensa parte de la población no las  está tomando en serio. El sedentarismo infantil sigue subiendo y, a consecuencia de ello, la obesidad y muchas otras enfermedades asociadas. Son temas de extremada preocupación que no solo deben de inquietar a los educadores, sino, y sobre todo a los padres.
De otra parte, en muchos países la actividad física en los colegios disminuye a cada año, y en muchas situaciones los ejercicios físicos son relacionados con los  castigos, cuando debería de ser más bien al revés. A los niños no les gusta practicar actividad física, no les gusta moverse y, en muchas situaciones, prefieren quedarse dentro de casa viendo la tele. En los países desarrollados, un niño puede estar delante de la tele 8 horas al día, y mucho más que eso delante de un ordenador o de una consola de videojuego.
¿Qué hay de los libros?
Los padres llevan a los niños al colegio en coche, aunque muchas veces el centro esté a tres manzanas de su casa.
Varias investigaciones han determinado que la mitad de los críos en edades de preescolar y escolar no realizan una  adecuada y  habitual  actividad física en su tiempo libre, sobre todo las niñas. Nada más llegar de la escuela, se sientan delante de la tele, del ordenador, o cogen la consola y empiezan a jugar. Además del sedentarismo, otro problema que ya empieza a surgir en las consultas, son los dolores de espalda en la zona cervical de los niños, que en casos como estos, provienen de la mala utilización de las  posturas del cuello, delante de las consolas y de los ordenadores debido, sobre todo, a la gran cantidad de tiempo que permanecen en esa situación. Es asombroso el incremento de la reducción de la actividad física en los niños de hoy. Los paseos, los juegos al aire libre con los amigos, la bicicleta, parece que son cosas del pasado. El sedentarismo propicia la mala calidad de vida y, en consecuencia, enfermedades como el colesterol alto, diabetes, hipertensión arterial, depresión, problemas cardiacos y circulatorios. Es importante que los padres sean conscientes de que los niños sí pueden padecer estas enfermedades y la solución de este problema, por  vía de la prevención, incumbe en primer lugar a los padres y después  a los educadores. Es fundamental que padres y educadores infundan la idea a los pequeños de tener la costumbre de hacer ejercicio físico y les expliquen sus beneficios y la importancia para nuestra salud, en las primeras edades y para el futuro.     
Si enfocamos de una manera diferente a la práctica del ejercicio físico desde las primeras edades, nos damos cuenta de que solo existen beneficios. En lo que versa respecto al desarrollo de la inteligencia del niño, la práctica de la actividad física es algo fundamental.  Hay más de 14 estudios que han comprobado que los niños que hacen ejercicio tienen un mejor rendimiento académico.  Debido al aumento del flujo sanguíneo que llega al cerebro se mejora su  oxigenación; de otra parte, los factores de crecimiento se incrementan de una manera muy significativa, lo que favorece en los niños la creación de nuevas neuronas y potencia la flexibilidad sináptica del cerebro, lo que es fundamental en estas edades. Cuanto mayor la cantidad de redes y conexiones neuronales se creen en las edades comprendidas entre 12 y los 20 años, mayor será  la capacidad cognitiva de esta persona. Además, el ejercicio físico también aumenta las cantidades de dos neurotransmisores (noradrenalina y endorfina), que disminuyen el estrés, mejoran el ánimo y son importantes para conseguir un mejor aprendizaje. Con la disminución del estrés, la cognición mejora, pues el estrés es una respuesta de defensa del organismo frente a un posible peligro. Al someterse al estrés, el cerebro del niño estará pendiente de otras conductas de defensa, y se inhibirá la posibilidad de utilizar la creatividad.
 De otra parte, con la aplicación del ejercicio físico en los niños, ocurre la liberación de moléculas químicas que ayudan en el funcionamiento de las neuronas y sus redes (factores de crecimiento).
La actividad física también fomenta la mejoría de la coordinación motora.
Cuanto mejor es la coordinación motora mejores serán las respuestas neurofisiológicas de cara a los estímulos musculares.  La coordinación motora proporciona una mejor acción muscular y a la vez perfecciona la interpretación nerviosa del movimiento. Estando el cerebro en equilibrio con el cuerpo, cualquier clase de estímulos que recibamos  será rápidamente asimilada.  Las sinapsis cerebrales funcionarán de una manera bastante más acelerada y las respuestas musculares se harán de una manera inmediata. No existen niños patosos, sino aquéllos que no han sido estimulados neurofisiologicamente. Es importante tener en cuenta que el ser humano, en su mayoría, hace lo que ve y no lo que escucha, así que para los niños los ejemplos son más impactantes que las palabras. Un padre no puede pretender que su hijo diga por favor para pedir algo a los demás si no predica con el ejemplo. Al mismo tiempo, fomentar la práctica de la actividad física en los niños desde las primeras edades es algo inteligente, pero si los padres no le estimula enalteciendo el ejercicio físico practicándolo, puede que el niño en un dado momento no se sienta estimulado y lo deje. Los ejemplos de los padres son los más representativos e importantes.        
Si os interesa saber más sobre ese tema, fue publicado una interesante investigación en la revista  “Archives of Pediatrics & Adolecente Medicine”

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